En
Europa, durante la Edad Media, se practicaba la cetrería
como deporte de moda, una disciplina que sin duda influenció
el nacimiento de los perros que debían dejar de lado la caza
de pelo, para mantener la muestra estando tumbados en tierra.
La montería que empleaba perros, caballos
y halcones, era muy popular, sobretodo en España y Francia,
países en donde se utilizaban a los llamados “Chiens
d’oysels” (perros de halcón tumbadores) como
ayuda en la caza de la codorniz y el urogallo. Estos perros de muestra
que se valían de su olfato para localizar la presa e indicar
su ubicación al cazador, fueron los mismos que en el siglo
XIV en Irlanda e Inglaterra contribuyeron al desarrollo
de
los “Setting Spaniels”.
En sus inicios, los “Setting Spaniels”
eran utilizados en la caza con redes, hallando y conduciendo a las
aves hacia la trampa de los nobles aficionados a este deporte. Tiempo
después, con la invención de la pólvora y los
perdigones en el siglo XVI, la caza con rifle gano popularidad,
la cual necesitaba de perros con patas más largas y mayor
velocidad para recuperar a la presa muerta.
Aproximadamente, desde 1400 hasta 1800, se desarrollaron varios
tipos de Setters, siendo los más importantes: El Irlandés
Rojo y Blanco, El Irlandés Rojo, El Inglés y El Gordon.