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inEl Mundo Real M.V.Z. Bertha Molnar
Es absolutamente cierto que nuestros perros están sujetos ahora a una serie de estímulos que pueden estresarlos. Nuestra forma de vida es de lo más variada: personas que viven en departamentos muy pequeños; sitios donde el perro vive y que están presentes diaria u ocasionalmente sonidos muy intensos ( viven cerca de un aeropuerto, cerca de fabricas, escuelas, zonas de intenso trafico, etc.);dueños que tienen un horario que cambia constantemente, personas que se relacionan con el perro y de pronto desaparecen de su vida; etc. etc. Podríamos seguir agregando a la lista cualquier cantidad de ambientes, horarios, manejo que se nos ocurrieran. Pero resulta que aún los perros que viven digamos en una rutina aceptable, pueden enfrentarse a algunas cosas que pueden estresarles. Mencionemos algunas:
2.- Como vemos es prácticamente imposible que nuestro perro, en algún momento de su vida, no se encuentre con algo diferente y ante lo cual él deberá reaccionar. En ocasiones lo más común es que reaccione de manera instintiva, que intente protegerse, trate de huir o sienta que debe defenderse ante esto que para él es nuevo. Y si bien es cierto que el perro puede estar sometido a ciertas variantes de manera cotidiana, Claro que también están los perros que viajan con los dueños así que se verá sometido a viajar por periodos largos de tiempo, quizá en el auto, con la familia, de acuerdo, pero en horarios, sitios y condiciones que no son las “habituales” ; aunque tal vez deba viajar en otro transporte(avión, camión), metido en una jaula, en la zona de carga. Me imagino que cuando el perro se comenzó a adaptar a vivir entre los seres humanos, su vida era muy parecida, ambos vivían en la naturaleza, caminaban en grupo buscando que comer, se reunían los integrantes de la tribu y consumir sus alimentos, reunidos se protegían unos a otros, etc. Con la aparición de la agricultura el hombre se volvió sedentario pero aún así había mucho contacto con la naturaleza, había muchas actividades en las cuales el perro podía interactuar con el hombre, vivían el día a día reunidos mucho tiempo en un hábitat que le era familiar y por las actividades que se realizaban, el perro cubría muy bien sus necesidades (se ejercitaba, acompañaba a algunos de los integrantes de la familia o del grupo, podía olfatear y recibir gran cantidad de información acerca de su entorno, desarrollaba su capacidad de rastrear, perseguir y atrapar una presa, dadas las condiciones, en ocasiones adversas, que se le podían presentar al grupo, se debería tener muy claro el rol que desempeñaba cada quien para asegurar la sobrevivencia de todos ellos y me imagino que el perro ocupaba un lugar muy especial en cuanto a integración de manada, alertar al grupo al percibir cualquier posible peligro, adaptarse correctamente a la jerarquización establecida buscando el beneficio común, etc. Con la civilización, creo que al perro se le fue complicando la vida, vivir en pueblos y ciudades, Podemos ponernos a pensar en las situaciones a las que nuestro perro en particular debe verse sometido. Cada quien tiene horarios de trabajo, rutina, estructura familiar, proyectos personales y/o profesionales, etc. etc. que van a afectar a nuestro amigo. Es algo inevitable que se presenten variantes pero podemos tratar de mantener algunos elementos que le ayuden a estar más estable. Ya se ha comentado en otras ocasiones, la gran ventaja que significa conocer a los padres del que será nuestro cachorro. Además de poder valorar si son correctos, estructural, físicamente hablando pues también es muy importante conocer el temperamento de los progenitores. Hay características que pueden ser heredadas y que jugarán a favor o en contra de nuestro perro. Si no tuvimos esa posibilidad, será muy conveniente que lo observemos con detenimiento, objetivamente y vayamos conociendo cuales son sus características tanto positivas como negativas. De esa manera, desde que es cachorro podemos apoyarlo fomentando o corrigiendo aspectos de su comportamiento. Cuando el cachorro recién llega a nuestra casa, lo que hemos hecho es sacarlo del entorno donde él se sentía cómodo, protegido, unido a la madre y los hermanos, donde tenía identificados las voces, ruidos, etc. que ahí se encontraban y lo llevamos a un lugar extraño, nuevo. Podemos “suavizar” esa separación con varias acciones bastante fáciles de seguir: 1.- Llevaremos a casa un cachorro de por lo menos 6 semanas de vida. Ya estará en edad de poder separarse de la madre y la camada. 2.- Cuando vayamos a recoger al cachorro le pediremos a la persona que va a entregarlo 3.- Llevaremos una toalla o prenda de ropa que tenga nuestro olor y con ella frotaremos a la madre y los hermanos con objeto de llevarnos el olor de ellos para que le sirvan de apoyo y la separación no sea tan radical. De esa manera, se llevará a nuestra casa algo que huele a su manada y la memoria olfativa del cachorro será de mucha ayuda en esta transición. 4.- Tendremos preparado con anticipación el mismo tipo de alimento que estaba comiendo anteriormente, esto además de no provocar una variante más que pudiera alterarlo, nos puede evitar problemas gastrointestinales por cambios bruscos en la alimentación. 5.- Si ya tenemos pensado donde va a dormir, donde va a aprender a ir al baño, si podrá Establecer un manejo adecuado desde que el cachorro llega a casa es muy importante para todos los aspectos de la vida del perro (adiestramiento, educación, correcta jerarquización, estabilidad, etc.) pero además al tratarlo correctamente le estamos daño la oportunidad de que no se altere hacia la ansiedad o la frustración. Cuando al perro se le da toda la atención, todo se le permite, todo lo que desea se le concede; el mensaje que recibe es que las personas son quienes le obedecen a él, así que cuando se queda solo puede sentirse frustrado(¿por qué las personas se van? ¡si deberían de estar ahí para él!). También al tener un manejo tan condescendiente se puede causar un hiperapego y cuando las personas no están cerca puede sentirse ansioso (depende de las personas para todo, no sabe que va a hacer sin ellos). En ambos casos, será un perro que se altera cuando está solo y si esto se va a repetir todos o casi todos los días de la semana, puede convertirse en un severo problema. Podemos establecer un manejo sano como no permitir que el perro sea quien “ordene”; Al salir y entrar a casa, no debemos despedirnos o saludar, mucho menos, si está alterado. Estamos conscientes de que va a tener que esperarnos por varias horas, así que podemos ayudarlo ejercitándolo antes de irnos, dejándole un par de juguetes que le interesen, probablemente una carnaza para que se entretenga mordisqueándola; un radio prendido (al principio todos los días y poco a poco de manera aleatoria para poder ir retirándolo); quizá un vecino o familiar pueda pasar a verlo en horarios aleatorios para sacarlo a pasear un poco o simplemente estar con él un rato. Es muy importante que el perro tenga un sitio en donde se sienta seguro, cómodo. Puede ser su camita, una manta, su jaula, perrera, puede ser incluso solo un rincón particular de la casa. A ese sitio jamás se le envía regañado o castigado. Debe relacionar ese espacio con su bienestar, con sentirse tranquilo. Y antes de salir de casa, podemos ordenarle que se vaya a ese lugar y premiarle por quedarse ahí mientras salimos. Dentro del manejo adecuado que podemos hacer con nuestro perro de manera cotidiana, Cabe decir que algunos perros parecen más entusiastas al recibirnos y pueden morder la ropa o pellizcar la piel de brazos, manos; pueden (si el perro es grande) pararse de manos y “abrazarnos” haciendo incluso presión con sus patas delanteras en nuestro cuerpo. Ese mensaje puede traer un mensaje de dominio más que de saludo. Así pues, lo más conveniente es no responder a esa conducta alterada, seguir de largo sin hablarle, mirarle o tocarlo; si es mucha su insistencia, se le rechaza no de manera brusca pero si firme y cuando se haya calmado, se le llama para que venga (nosotros no vamos a él) y entonces se le saluda. Si en ese momento de nuevo se altera, suspendemos el contacto con el perro hasta que se calme. El mensaje que queremos darle es simple: yo puedo entrar y salir de casa y yo no premio ni refuerzo conductas alteradas. Podría parecer quizá hasta un poco cruel pero recordemos que lo que estamos haciendo es crear alrededor suyo un manejo de equilibrio, de control por parte nuestra, no sólo del entorno sino también del perro. Esto lo beneficiará de manera constante. Nosotros no sabemos cuando puede haber un cambio en nuestra forma de vida así que estamos dando la pauta para que él esté lo más seguro posible pese a todo. Referente al tema de personas nuevas que entren a formar parte de la vida de nuestro perro, podemos Como hemos visto, el crear estructuras dentro del manejo con nuestro perro además de hacer una convivencia agradable le estará brindando elementos que pueden ser mantenidos fácilmente por ejemplo en un cambio de casa, o de rutinas laborales de los dueños, etc. Sin embargo puede presentarse el caso de que, por alguna razón el perro presenta un cambio importante en su comportamiento, veamos algunos ejemplos: a) El perro puede mostrar un hiperapego con el propietario después de regresar de una pensión. b) Puede ser que el cambio consiste en que ha fallecido la persona con la cual el perro tenía má c) Un cambio radical y quizá definitivo en la condición física de alguno de los miembros de la familia (una enfermedad grave o terminal, un accidente físico importante que quizá trae un periodo largo de recuperación o incluso un estado de discapacitación permanente) son cuestiones que no sólo pueden alterar al perro sino que él percibe el estado emocional de las personas a su alrededor. Cuando existan situaciones que pueden estar rebasando la capacidad de adaptación de Vale decir que la posibilidad de adquirir otro perro “para que ayude o acompañe al que está presentando problemas” no es imposible pero debe ser considerada como ultima opción y siempre muy cuestionada. Para concluir quiero recalcar que si el dueño del perro reacciona de manera alterada, (regañándolo por ejemplo si al llegar a casa encuentra destrozos; o acariciándolo para tratar de calmarlo y que deje brincar, etc.) lo que consigue es alterar más aún al perro. |
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