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in¿Cuándo inicio su entrenamiento? Esta es una de las preguntas que más frecuentemente se hacen los propietarios de un perro. Es muy positivo que los dueños de un perro estén considerando en la opción de entrenarlo, eso nos habla de una persona responsable tanto con el perro como con la sociedad pero también sabemos de personas que adquirieron a su mascota y no consideraron este aspecto hasta que ya el perro se les ha convertido en un problema. Si le parece bien, vamos por partes. Debemos tener claro que es lo que su perro necesita y puede dar y que es lo que usted espera de él. Nunca me cansaré de plantearle la importancia de hacer una buena selección de la raza, edad, género, línea de la que su perrito proviene. Si tenemos claro el tipo de perro que queremos, que necesitamos y que podemos tener (son tres cosas diferentes) será mucho más acertada nuestra elección.
No me podrá negar que cuando usted acaba de adquirir a su perrito, dentro de ese entusiasmo también va, por lo general, una muy buena dosis de tolerancia y muchas personas dejan que el cachorro haga prácticamente lo que se le da la gana y las razones que dan a esta actitud van desde el “es que está muy chiquito y todavía no sabe” hasta el “¡es que es tan lindo! (que por cierto, por muy bonito que sea no tiene nada que ver con que haga su voluntad todo el tiempo), o bien creer que cuando crezca y se le entrene todo va a cambiar, esto es algo con lo que también nos podemos llevar una sorpresa.
Así pues, cuando pensemos en educación es, básicamente, enseñarle buenos modales a su perro de manera que usted pueda convivir con él sin problema. Muchos propietarios no le han dado un adiestramiento “formal” a su perro, esto es, llevarlo a un grupo de entrenamiento o contratar los servicios de un adiestrador para que le enseñe trabajo de obediencia a su perro pero como se preocuparon por darle una buena educación a su mascota nos encontramos con que viven muy satisfechos con ese perro en casa.
Muchas veces el dueño de la camada donde nació su perrito tuvo el cuidado de que al destetarlos les empezó a enseñar a salir para ir al baño o los acostumbró a hacerlo en periódico o en una superficie determinada, si tiene oportunidad, pregunte acerca de cómo los manejaban en ese aspecto, esto puede facilitar la tarea.
El riesgo que corremos si no atendemos el “asuntito” de aprender a ir al baño desde el principio será que él hará hábitos y por ejemplo puede decidir, ya que nadie le dijo lo contrario es que “su” baño está en la sala de la casa con el agravante de que como ha crecido, al paso de los meses, ya no es un cachorro que orine frecuentemente sino que ahora puede contenerse y esperar el momento en el que tenga acceso a la sala. Así vemos dueños desesperados porque sacan al perro incluso varias horas con la finalidad de que orine y defeque fuera sin ningún éxito y cuando ya no les queda más que regresar a casa, lo primero que hace el perro es ir a la sala y orinar.
Es muy interesante lo que puede pasar con esto de brincar encima de los dueños, resulta que si usted observa como los cachorros juegan entre ellos verá que uno de sus juegos favoritos es colocar sus manos sobre el lomo del hermano, incluso derribarlo y ponerse encima de él. Están jugando es cierto pero también están aprendiendo a someter al otro, de manera que si usted permite que el perrito brinque sobre su hijo pequeño le está dando la oportunidad de sentirse superior al niño.
Usted como adulto, quizá pueda rechazar al perro en un momento dado e incluso someterlo y controlarlo pero será Obviamente las cosas se complican cuando llega a casa un perro que ya no es un cachorro, puede ser un ejemplar adulto que recibió buena educación y se adapta fácilmente a nuestra cotidianidad porque sólo tuvimos que mostrarle los sitios para cada cosa como donde dormir, comer, ir al baño, etc. pero puede ser que no sea este el caso y nos podemos topar con un perro que no tiene esos buenos hábitos que nosotros queremos, aquí lo que puede resultar a nuestro favor es que él llega a nuestra casa, a lo que para él significa “nuestro territorio” y si mostramos una actitud de líder ante él , esto es controlamos espacios, comida, juguetes, paseos, caricias, límites, etc. le estaremos mandando los mensajes claros de cómo se vive en ese lugar. Lamentablemente debo decirle que no siempre podemos esperar el cien por ciento de éxito en estos Ahora que si nos referimos al adiestramiento, estamos pensando en enseñarle comandos de manera que el perro sepa sentarse, caminar al paso, echarse, acudir al llamado, quedarse quieto, etc. A mí me gusta iniciar este trabajo con cachorros de cuatro meses y medio en adelante, las razones son tanto de índole práctico como etológico. Un perrito de esta edad ya es muy probable que haya concluido con su cuadro de vacunación, lo que nos da la tranquilidad de poderlo sacar a la calle e incluso ponerlo en contacto con otros perros, es un cachorro que ya fija su atención por más tiempo en algo concreto y tendrá mucho interés por descubrir y aprender cosas nuevas. Por supuesto que no siempre las cosas se dan de la manera “ideal” que uno espera y puede ser que hayamos adquirido un perro de mayor edad o por cuestiones de salud del perro (por ejemplo una fractura o algún problema médico que no le permitiera mucha actividad física) no pudo iniciar cuando era más pequeño o sencillamente, el propietario no lo podía hacer y es hasta cuando el perro es un adulto que inicia esta actividad.
Las razones por las que uno, como propietario, puede estar interesado en adiestrar a su mascota son varias: tener un ejemplar más seguro, más obediente, utilizar la inteligencia del perro, trabajar de una Así que cuando piense en tener un perro en casa, tenga muy clara la educación que desea darle, sea claro con sus límites pero también con los beneficios y privilegios que le serán concedidos al cachorro. Recuerde que la educación empieza desde el momento mismo que él llega a casa pero usted tendrá claro de antemano el manejo y se le dará continuidad y el adiestramiento, mientras más pronto mejor, a una edad en que su veterinario le ha protegido con la vacunación correspondiente, puede salir a la calle y se iniciará en una disciplina donde usted da la pauta de la mejor manera, disfrutando ambos del trabajo realizado. Piense que si un perro sabe trabajar y sabe obedecer será mucho más placentera esa convivencia.
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