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inCoprofagia
M.V.Z. Bertha Molnar Hablaremos de un tema que no es precisamente agradable, sobre todo para los propietarios de ejemplares que presentan esta situación. La coprofagía es la ingestión de heces fecales ya sean las del mismo perro o de otros animales, es común que perros que conviven con gatos se coman el excremento de estos, también se presenta el que el perro sienta atracción por las heces de los animales herbívoros como vacas, caballos y ovejas. La molestia y preocupación de los dueños de estos ejemplares es obvia y muy comprensible, independientemente de que el hecho en sí mismo provoca desagrado tenemos consecuencias tales como halitosis (Mal aliento), vómito y diarrea y parasitosis.
En cuanto a las causas de tipo conductual tenemos que se presenta mayormente entre los cachorros, que lo realizan como parte de su etapa de descubrir su entorno y También se plantea la posibilidad de que el perro imite al dueño cuando lo ve recoger las heces o bien, que cuando sabe que será castigado por haber defecado en un lugar inapropiado, el perro ingerirá las heces tratando de eliminar las evidencias. Se habla también que puede haber situaciones estresantes como cambios en el estilo de vida o ambiente, como por ejemplo, que el dueño modifique abruptamente los horarios que compartía con él y que ahora lo deje solo más tiempo; un cambio de residencia, etc. Como vemos las causas son diversas, veamos ahora que podemos hacer para tratar el problema. La primera opción es la eliminación de las heces en cuanto el perro el perro defeca, de esa manera no le dejamos la posibilidad de ingerirlas. Cuando salimos a pasear con nuestro perro debemos hacerlo llevándolo con correa, de esa manera tendremos el control todo el tiempo sobre él y que en caso de que se acercara a tratar de ingerir excretas de otros animales puede ser corregido en el momento mismo que comete la falta, esto se realizaría de la siguiente manera: se daría el correctivo verbal con un tono severo de voz y la palabra NO aunado al tirón rápido de la correa cuando el perro intente acercarse a excrementos que localice en la calle.
Por el contrario, si se utilizan refuerzos negativos, la idea será que el perro relacione algo desagradable con la ingesta, esto puede ser una sustancia caliente o de sabor desagradable, como por ejemplo pimienta o picante que se colocarán sobre las heces fecales. Algunos perros rápidamente aprenden a no tocar las excretas que han sido tratadas con alguno de estos ingredientes así que se puede intentar el inyectar salsa picante en el excremento. Se puede añadir también los suavizantes para carne.
En el caso que mencionábamos en que el perro lo hacía por imitar a su dueño cuando él limpiaba los excrementos, obviamente lo que se hará es que el perro no estará presente cuando el dueño realice la limpieza del lugar. En los casos que pudiera ser por falta de ejercicio, la solución será ejercitar más a su mascota. Y si la causa fuera el aburrimiento, podemos intentar, además de la ejercitación del perro, el dejarle juguetes que realmente lo motiven a distraerse con ellos, esconderle pequeños trozos de galleta dentro de sus juguetes para que se entretenga al intentar sacarlos. Actualmente existen juguetes muy divertidos y con diferentes sabores que nos pueden ayudar a mantener ocupados a nuestros perros.
Mientras más rápido actuemos ante el hecho de que nuestro perro está adquiriendo este desagradable hábito, tendremos más posibilidades de corregirlo. Como hemos mencionado las causas pueden ser diversas, la conclusión es una: al dueño le provoca repugnancia y un malestar que puede llegar incluso al grado de pensar en deshacerse de su mascota. Algunos propietarios llegan a consulta porque además de lo desagradable que es en sí, resulta que el perro convive muy de cerca con ellos o incluso con niños y los riesgos de que le transmita una parasitosis son evidentes, así que actuemos de inmediato en cuanto lo detectemos.
Continuará....... |
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