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inLa importancia del juego
M.V.Z. Bertha Molnar Dentro de la Etología se maneja un concepto muy interesante: la neotenia, cuya definición podría ser “la permanencia de caracteres juveniles en un animal adulto”. Dentro de este concepto, “neotenia”, podemos incluir conductas que tiene normalmente un cachorro pero que se siguen manifestando aún cuando ha dejado de serlo, por ejemplo el que un perro adulto aúlle cuando se encuentre en una situación de emergencia, que se orine si tiene miedo, que incline la parte delantera el cuerpo hacia el suelo dejando la grupa levantada para hacer una invitación franca al juego y el juego mismo. Parece ser que una de las características que más le llamó la atención al hombre cuando fue incluyendo al perro en su vida cotidiana era esto mismo: el que un perro adulto aún jugara. ¿Usted ha visto esa relación tan fácil que se da entre un cachorro y un niño? Yo estoy convencida de que se debe a que los dos están hablando el mismo idioma, a los dos les interesa lo mismo: jugar. Y se hacen compañeros y hasta cómplices de travesuras en muy corto tiempo.
Conforme nos relacionamos con nuestro perro, logramos un código propio ¿no es cierto? Él ya sabe que cuando usted le chifla de determinada manera es porque van a ir al parque o cuando le ordena “¡Max! ¿Dónde está tu pelota? ¡búscala!” Él no tarda ni un segundo en convertirse en un huracán y salir disparado en busca del juguete.
Pero sin que él se dé cuenta (y a lo mejor usted tampoco), se está formando una relación en la que su perro entiende que usted marca la pauta del juego y él lo sigue… ¿Qué pasa ahí? Pues ni más ni menos que está usted jerarquizando sobre su mascota. Para él usted es quien manda y el obedece y además de la mejor manera, porque es a través del juego. Si tenemos una raza pequeña quizá no tendremos problema en seguir jugando siempre de la misma manera con él, pero si nuestra mascota es un perro de raza grande lo mejor es dejar bien claro hasta donde deben llegar nuestros juegos. Si me permite, podemos platicar un poco acerca de las reglas que podemos poner para jugar con nuestro perro: Es obvio pero siempre es bueno recordarlo, no deje a un niño jugando solo con su mascota, de principio el perro no tiene porque representar un peligro pero la posibilidad de un accidente, algo tan sencillo como que el perro brinque y tire al pequeño, puede ocasionar una lesión. No le enseñe a su perro, por favor, ese jueguito de corretearlo y que él huya. Cuando quiera entrenarlo en obediencia o simple y sencillamente cuando quiera que él venga cuando le llaman, su mascota puede pensar que están jugando y que lo que debe hacer es correr pero no hacia usted sino ¡en sentido contrario!
Observe bien a su perro y suspenda el juego antes de que éste se canse, él debe quedarse con ganas de algo más, de esa manera mantenemos su entusiasmo por volver a hacerlo y de nuevo, fue usted quien marcó la pauta de cuando comenzar y cuando terminar.
Los perros adultos que se presentan ante otros de manera amistosa logran relacionarse con diversos ejemplares que en otras condiciones quizá no hubiera sido posible y ni hablar del equilibrio emocional que se da cuando el perro tiene acceso a estímulos nuevos y que son presentados dentro de un contexto agradable. Jugando con nuestro perro podemos lograr un mejor desarrollo de la conducta, ya que le daremos los medios para que adquiera seguridad, confianza tanto con el ser humano como con otros perros o incluso con otras especies.
Como verá, tenemos en el juego un poderoso aliado para hacer muchas cosas positivas con nuestros ejemplares. Y no me va a negar que a nosotros mismos, un rato de diversión nos calma, nos refresca, nos saca de ese stress cotidiano, así que casi como receta médica: Póngase ropa cómoda, olvide por un rato sus deberes pendientes y salga a jugar con su perro. Que lo disfrute.
Continuará....... |
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