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Historia del Bulldog Inglés

Los primeros Molosos habitaron en Mesopotamia, Los Asírios ya conocían a este tipo de perros como lo demuestran escenas labradas en piedra.
En el siglo VI a.C. los Fenicios comerciaban con una gran cantidad de pueblos alrededor del Mediterráneo. Fue gracias a ellos que estos perros molosos provenientes de Asiria y Mesopotamia, similares al actual Gran Danés, llegaran hasta la península Itálica, donde fueron muy apreciados por el Imperio Romano, debido a su gran talla y temperamento; estos perros eran conocidos con el nombre de “Doggen”, y fueron utilizados por el ejército para luchar junto con los legionarios en el campo de batalla
.
Durante la conquista de La Galia, los romanos introdujeron a los Doggen en la zona que ahora conocemos como Francia y España, los cuales se adaptaron a la vida en las altas regiones de los Alpes y los Pirineos.
Aproximadamente en el año 200 a.C. los perros romanos de combate, diseminados por el ejército del Imperio, hacen su aparición en las Islas Británicas, en donde se adaptaron al clima desarrollando hocicos anchos y cortos.
En el año 8 d.C. el poeta romano, Gratius Faliscus, menciona en su “Pugnaces Britanniae” (Perros de Pelea Británicos), a los sorprendentes animales de las Islas Británicas que poseían una gran fiereza y un aspecto muy peculiar por su amplitud de pecho y que eran muy robustos. En su obra, Faliscus hace referencia a dos tipos de Pugnases; el primero, de grandes dimensiones, utilizado para la cacería; el segundo, de menor talla, que se encargaba de hacer el papel tanto de cuidador de rebaños, como de perro guardián en las granjas y hogares del lugar.
La fantástica historia de Gratius, llegó hasta los oídos del Emperador Claudio en Roma (entre 395 y 405 a.C.), quien llevó a algunos de estos ejemplares hacia la gran metrópoli, en donde fueron llamados “Los Perros Británicos de Boca Ancha”, y eran utilizados para combatir contra ellos mismos o contra otros animales.
Sin duda estos perros ya mostraban algunas de las características que distinguen al actual Bulldog, pero aún hacía falta la intervención de una raza extranjera proveniente de Europa Oriental.
El pueblo de los Alans, después de ser derrotado por los Hunos en 374 d.C. se vio en la necesidad de emigrar del sur de Rusia en compañía de sus grandes molosos blancos, llegando hasta el oeste de Alemania en donde se mezclaron con razas de perros germanas.
Para el año 411 d.C. la debilidad del Imperio Romano era evidente, y los bárbaros comenzaron a invadir a los pueblos de La Galia. De esta manera, los Alans-Germanos se establecieron junto con sus perros en la zona de Francia, España y Portugal, y posteriormente en Bretaña.
En la Isla, el gran perro blanco de los bárbaros fue designado con el nombre de “Alano”o “Alaunte”, mismo que seguramente se mezcló con los legendarios “Británicos de Boca Ancha”, dando lugar a los primeros perros tipo Mastiff, los cuales presentaban una numerosa cantidad de marcas blancas. Sin embargo, el término “Mastiff” se aplicaba indiscriminadamente a todo tipo de perros grandes.
Durante la Edad Media, era muy común observar enfrentamientos entre perros y animales salvajes; uno de los más conocidos, era el “Bear-Baiting”, que se llevaba a cabo con osos. Doscientos años más tarde, a principios del siglo XIII, los toros se convirtieron en el objeto de las peleas, y el "Bull-Baiting" se convirtió en una práctica muy común entre los Ingleses, quienes creían que la carne del bovino se hacía mas tierna después de la batalla. Al grado que en 1209 el Conde de Warren en Lincolnshire se inicia como promotor del espectáculo realizándose peleas entre animales en la zona hoy conocida como Staffordshire.
En ellas, el toro se encontraba amarrado del cuello a un poste por una cuerda gruesa, permitiendole solo movimientos giratorios, y los perros debían sujetarlo de la nariz o del hocico, sin soltarlo, e intentando quedarse lo más cerca posible del suelo para protegerse de la envestida con los cuernos. Por lo tanto, un perro de talla baja era el indicado pues un perro de grandes dimensiones estaría más a merced de los cuernos del toro.
A finales del siglo XIII, la pelea con Toros se convirtió en un famoso deporte en Inglaterra, y en lugares como Tutbury en Staffordshire, la tradición continuó a lo largo de cinco siglos.
Hasta 1576 el término “Bandogge” fue utilizado por el Dr. Caivs, de la corte de la reina Elizabeth I, para designar al pequeño perro Mastiff.
En 1586 en “El tratado del perro” escrito por Caivs describe que por su forma anatómica y su carácter 2 Bandoggues debían ser capaces de derrotar a un toro.
Shakespeare también lo llamó de la misma manera en su obra “King Henry VI” (Rey Enrique VI) acto 1:
“El tiempo cuando los búhos chillen y los Bandogges aúllen, y los espíritus caminen, y los fantasmas se levanten de su tumba”. Pero en una obra posterior, llamada “The Silent Woman” montada en 1609, el autor hace la primera mención del nombre “Bulldog” y “Beardog”.
Estos antiguos términos que se aplicaban al Bulldog, variaban en función de la utilidad que se le diera, ya fuera como guardián, perro carnicero, o cazador de jabalí. Pero sin duda su participación en el “Bull-Baiting” fue la responsable de su popularidad.
Entre los nobles entusiastas de estas prácticas encontramos a Enrique VIII, Ricardo III, y Carlos I. E incluso hasta la misma Isabel I de Inglaterra ocupaba los días martes para aistir a estos “espectáculos”.
En 1778, tras la prohibición de esta práctica, hecha por el Duque de Devonshire, las peleas de perros adquirieron mayor importancia, principalmente entre las clases sociales bajas, pues para ellos era una forma de ganar dinero, y con la finalidad de obtener perros más rápidos y ágiles se incluyó sangre de Terrier en el Bulldog.
El tipo original del Bulldog se había perdido, y en 1824 comenzaron los esfuerzos para su rescate. Sin embargo, se decía que el Duque de Hamilton era el propietario de los dos últimos Bulldogs de raza pura, lo que suponía la desaparición del antiguo Bandogge.
El peligro de extinción de la raza se acrecentó, cuando en 1835, el Parlamento Británico junto con la reina Ana, llevan a cabo una segunda prohibición denominada “Acto Humano” para terminar con cualquier tipo de enfrentamiento entre animales; el Bulldog había perdido su forma de vida, ya que un perro de tal fuerza y temperamento no podría ser utilizado para la caza, el pastoreo, y menos aún, como mascota de familia.
Tal vez haya sido esta razón, la que contribuyó a que durante mediados del siglo XIX, en Inglaterra, la raza tomara un nuevo rumbo, al realizarse un estricto proceso de cría, en donde sólo se utilizaron a los ejemplares más dóciles, introduciendo al Pug en algunas líneas de Bulldog, lo cual causó la drástica disminución en el tamaño, el acortamiento del hocico, y el nacimiento de ejemplares con cola gruesa y torcida (características actuales de la raza).
Así también, se realizaron cruzas con algunos Bulldogs de gran peso importados de España, entre ellos un impresionante perro del Sr. F. Adcock que pesaba aproximadamente 60 kilos, llamado “Toro”. que se cree fue producto de una cruza entre un Mastín Español, y un Bulldog exportado previamente desde Inglaterra al Continente Europeo.
Gracias al desarrollo que el Bulldog tuvo durante el siglo XIX, muchas personas volvieron a mirar a la raza con entusiasmo, y en 1864 se forma en Inglaterra el “Philo Kuon”, (Amigo del Perro) el cual se cree que es el primer club canino de la historia, cuya misión sería la de “Perpetuar y mejorar al viejo Bulldog Inglés”. Este Club fue el responsable de la redacción y publicación del primer estándar de la raza en febrero de 1875.
”El Bulldog Inglés es un animal muy antiguo, majestuoso, que por regla general manifiesta poco entendimiento. Si se le trata de buena manera, puede convertirse en un perro tranquilo y dócil, pero si se le mantiene encadenado, será muy peligroso. Es un excelente guardián, muy valioso para cruzar con Terriers, Pointers, y Greyhounds, a los cuales aporta su gran coraje y resistencia...En conclusión, un animal que representa a la vieja Inglaterra, y del cual los ingleses debemos estar orgullosos”.
A partir de este momento, comienza el desarrollo del Bulldog Inglés que conocemos en la actualidad. Una declaración del Sr. James Watson avala este hecho, cuando asegura que entre 1860 y 1880 tuvo lugar un gran cambio en el aspecto de la raza, ya que difería ampliamente de los ejemplares de los 1850’s, que eran en su mayoría blancos con algunas manchas atigradas, de patas largas, y con un aspecto salvaje.
Numerosos esfuerzos contribuyeron a definir las modernas características de la raza, sobretodo, cuando el “The Bulldog Club Incorporated”, fundado en abril de 1875, se fijó el objetivo de impedir la introducción de sangre de perros españoles, misma que años antes fue la responsable de incrementar ampliamente el peso del Bulldog Inglés.
Durante finales del siglo XIX, los criadores buscaron resaltar cualidades específicas en cada una de sus líneas, sin embargo, el acrecentar una característica determinada en el Bulldog, significaba, al mismo tiempo, el incremento de sus defectos. Algunos criadores buscaban obtener perros con cráneos anchos, en tanto que para otros, el peso excesivo era lo más importante.
El Sr. Ure de Dundee, al igual que algunas personas de la época, no aprobaba a estos perros “gordos y torpes”, ya que consideraba que entre más pesado el perro, mayores serían los defectos estructurales.
Ure de Dunde, declaró que nunca había visto un Bulldog de más de 27 kilos que mantuviera la combinación de cabeza y cuerpo correctos; aquellos que presentaban una buena cabeza, estaban faltos de cuerpo y viceversa.
Un ejemplo de esta situación, fue “Donald” el 1� Bulldog exhibido en los Estados Unidos de América en la exposición de Nueva York en 1880 por el Sr. William Verner, el cual fue descrito como un ejemplar con cuerpo de Terrier, pero con buena expresión, cabeza y orejas.
Donald fue la evidencia que durante esta época, existían muchos tipos de Bulldog a pesar de que el estándar de la raza ya se había establecido; los jueces premiaban a los ejemplares basándose en las preferencia populares de cada región.
En 1889 el Sr. Robert Fulton, inspirado en el trabajo de su viejo amigo el Sr. Ure de Dunde, escribió el primer libro dedicado enteramente a esta raza, “The Bulldog”. En él, el escritor describe el color ideal del Bulldog de finales del siglo XIX: “Blanco con máscara negra” (color que en el pasado era mucho más común que en 1889), así como el peso deseado en esa época, que era aproximadamente de 15 kilos.
Pero años después, en 1900, se presenta la última etapa que definiría el tipo del actual Bulldog inglés, cuando los criadores comenzaron a desarrollar perros de huesos más pesados, que junto con su deseo de obtener un hocico más corto y ancho, trajo como consecuencia la reducción en la longitud de la espina, obteniendo también una cola corta y gruesa en su base.
En los Estados Unidos en 1890 se crea el Bulldog Club of America, organización que rige los destinos de la raza a través de sus 8 Divisiones Territoriales. En 1896 adoptaron el estándar inglés y fue revisado en 1914.
En México se vio Bulldogs desde los años 1900's. En 1908 se realiza una exposición en los jardines del Tivoli a la que asiste el entonces presidente Porfirio D�az. Entre 1976 y 1977, se busca fundar un club especializado en la raza. y en agosto de ese a�o se concreta la idea y se realiza la primera Exposición Especializada que fu� juzgada por la Señora Thelma Von Thaden. Actualmente el Club de mayor relevancia en México es el Club de Bulldog de la Ciudad de México fundado en el año de 1980 mismo que permanece vigente hasta nuestros días y está comformado por criadores serios que han producido y están produciendo ejemplares de excelente calidad, competitivos al 100% en cualquier lugar del mundo.

 

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