Los
orígenes del Lowchen aún no son muy claros; actualmente
se le considera como miembro de la familia de los Bichones, aunque
existe una segunda teoría que asegura que la raza se desarrolló
directamente en el norte de Europa, por lo cual no tendría
relación alguna con los pequeños perros blancos
del Mediterráneo.
TEORÍA I: EL LOWCHEN COMO
BICHON
El Lowchen es descendiente de
los antiguos perros tibetanos que acompañaron a los pueblos
nómadas desde Asia Central hacia el Mediterráneo,
en donde tuvieron contacto con los antiguos “Canes Melitenses”
de la región, y de ahí se abrieron camino desde
el sur de España, Francia e Italia, hacia el norte de Europa
estableciéndose en lo que hoy se conoce como Alemania,
Holanda, aunque posteriormente fue en Francia en donde la raza
completó su desarrollo.

TEORÍA II: EL LOWCHEN SE
DESARROLLÓ DE FORMA INDEPENDIENTE
Esta teoría también
acepta el hecho de que el Lowchen es descendiente de perros tibetanos,
con la variante de que niega que se hayan dirigido hacia el Mediterráneo;
a cambio, asegura que estos perros asiáticos se desplazaron
directamente hacia lo que hoy es Alemania, Bélgica y Holanda
(exclusivamente), en donde se cruzaron con los perros tipo Spitz
de la región.
Uno
de los apoyos de esta teoría es el hecho de que la clasificación
de los Bichones apareció en Europa en 1700, en tanto que
el Lowchen comienza a ser reconocido en importantes listados cincuenta
años después de manera independiente al grupo de
los Bichones, lo cual prueba que el Lowchen se ha considerado
como una raza aparte desde el principio.Así, gracias a
cualquiera de estos dos orígenes, las primeras evidencias
de la existencia del Lowchen en Alemania y Holanda, datan del
año 1400, en donde las damas nobles del siglo XV rasuraban
el pelo de la parte trasera de estos perros utilizándolos
como botellas de agua caliente para apaciguar algunas dolencias.
En Francia, esta raza fue inmortalizada en tapetes como el de
“La dama y el unicornio” que actualmente se encuentra
en el museo de Clury.
Las huellas de su existencia
quedaron en gran cantidad en trabajos medievales, sobretodo en
pinturas de Alberto Durero.
El
Lowchen era muy popular entre la clase dominante del norte de
Europa, siendo una pieza importante de la tradición; en
el siglo XVIII, estatuas de este perro acompañaban las
tumbas de los caballeros; si el hombre había muerto de
forma pacífica, un pequeño Lowchen de piedra le
acompañaba echado a sus pies, en cambio, si la muerte se
había producido en batalla, entonces la estatua del Lowchen
se erigía de manera imponente sobre la tumba del caballero.
En 1555, Conrad Gessner, realizó
la primera referencia escrita de la raza en su “Histories
Animalium”.
A
principios del siglo XX, el Lowchen estuvo al borde de la extinción,
sin embargo, Madam Bennert de Bruselas, fue quien contribuyó
a salvar la raza, recolectando los pocos ejemplares existentes
en distintas partes del mundo, trabajando en conjunto con el Dr.
Hans Richert de Alemania.
Finalmente, en 1910, la raza fue
reconocida, registrándose los primeros ejemplares desde
1978.
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