Mi incursión dentro del mundo de los perros no fue tan afortunada como yo hubiera querido, el primer ejemplar que adquirí fue a Watson un Labrador de Cobrador color negro que "se comía todo", cosa que me acarreó muchos líos, le busque un entrenador para resolver ese problema y vi que lo entrenaba con un collar de picos, cosa que no me gustó nada. Aprendió la obediencia básica, pero no resolví el problema del todo. Me puse a leer el porque de esos comportamientos y finalmente resolvi el problema integrando a mi perro a mi vida cotidiana.

Posteriormente compre a Zimber para mis sobrinos y a Tamara que serviría de Acompañante para Watson.Para el año 1998 ya había ayudado a entrenar a algunos perros y tomé el curso de adiestramiento organizado por la F.C.M., este me ayudó a discipar algunas dudas y antes de terminar ya tenía trabajo como entrenadora.

En la actualidad puedo decir que he educuado150 perros y lo hago a domicilio para que el perro se integre a la vida familiar cotidiana y la familia con el perro explicando siempre el porqué de las cosas. Por eso es que me considero más que una entrenadora, una educadora de lo familiar.

Otros aspectos que en su momento también fueron problema, era el no poder salir de viaje pues no había la pensión para perros adecuada para Watson, esto me motiva para tener una pensión canina, donde los huéspedes son tratados como en la casa de sus amos; y al iniciarme en las exposiciones de conformación y belleza para perros el no poder encontar un manejador serio que pudiera exponer a mis ejemplares en la exposición de Acapulco me orilló a ser yo misma quien lo hiciera en las pistas, y esto fue mejor pues tanto para mí como para mis perros las exposiciones son una diversión y no un momento de sometimiento.

Así fue como poco a poco fuí adentrándome en este maravilloso mundo de los perros preparandome y estudiando para poder ir resolviendo yo misma mis necesidades y las de mis perros, esto me ha dejado la enseñanza que por amor y con cariño se pueden lograr muchas cosas