| Trucos
y Truquitos
En esta ocasión quisiera atender a las sugerencias
que nos han hecho llegar acerca de tratar situaciones cotidianas que llegan
a convertirse en problema con nuestros perros, vamos a enfocarlos desde
el prevenir el inicio de esa conducta no deseada y si ya se tiene el problema
en casa utilizar algunos truquillos para tratar de corregirlo.
Esto es algo muy común, el perro en la euforia de vernos llegar
sale a recibirnos con toda esa alegría brincando sobre nosotros,
algunos adornan el “recibimiento” dando ligeros pellizcos
en la ropa o en los brazos y manos de propietarios. Esto puede llegar
a ser molesto o incluso peligroso (si usted no está preparado para
recibirlo puede acabar en el suelo, sobre todo tratándose de perros
grandes y fuertes). Yo conocí a una muchacha que tenía una
pareja de Labradores, ella trabajaba en una oficina así que su
forma de vestir era con medias, tacones, trajes sastre, etc., terminó
por llevar en el auto un sweater enorme que se ponía sobre su ropa
para poder entrar a la casa porque entre los dos le daban tal recibimiento
que terminaba acorralada en el garaje, por supuesto que no había
agresión pero tampoco había control.
Para prevenir que se establezca esa forma de conducta
en mi perro lo que debo hacer es que desde que llegue a casa, siendo aún
un cachorro no le voy a permitir que ponga sus manitas sobre mí,
no permitir que se levante de manos, recargándose en mí
para buscar la caricia. Enséñelo que para ser acariciado,
saludado cuando usted llega no debe brincar, esto siendo muy pequeño
porque cuando ya tenga 4 – 5 meses podemos darle la orden de “sentado”
para recibir el saludo. Si usted lo acaricia y él se levanta, se
debe suspender la acaricia, dará de nuevo la orden de que se siente
y sólo cuando lo haya hecho se le podrá volver a acariciar.
Ahora que si ya tiene el hábito de recibirnos
de esa forma trabajaremos con él de la siguiente manera: Es muy
conveniente que le enseñemos las ordenes básicas de obediencia
ya que necesitamos que el perro sepa quedarse quieto sentado, para que
su perro lo aprenda utilice refuerzos positivos, busque algo que a él
le motive, algo que le guste mucho (una galletita, un juguete, un pedacito
de queso, etc.) , póngale la correa para tener control sobre él,
háblele por su nombre y déle la orden, por ejemplo:¡
Max, sentado! Si el no lo hace repita, ahora sin el nombre y anteponiendo
la palabra ¡No, sentado!, use la palabra NO en un tono en el que
el perro se dé cuenta que le está usted corrigiendo, debe
ser un tono de voz grave, puede ayudarse de la correa para dirigir el
movimiento del perro y poder llevarlo a la posición que usted le
pide.
Cuando
el perro ya se ha sentado, se le debe reforzar con palabras gratificantes
y repitiendo el comando: ¡Muy bien, sentado! Ahora nuestro tono
es más agudo, alegre, denotando satisfacción por lo que
él acaba de hacer. Conforme el perro asimile la palabra con la
acción que debe ejecutar ya lo realizará la primera vez
que se le ordene y es en ese momento cuando recibe su premio. El mensaje
que le llega es que si lo hace a la primera será premiado, si tuvimos
que decir la palabra NO o incluso dirigir el cuerpo del perro para que
se acomodara no recibirá lo que él tanto desea.
Ahora que su perro ya sabe sentarse comenzará
a trabajar con la entrada a la casa sin que brinque sobre usted, para
ello debe prepararse con el premio que va a recibir si lo hace bien. Cuando
usted entre a la casa, no lo mire a los ojos, esto él puede considerarlo
como un llamado silencioso, en él momento que se acerque y se levante
para brincar sobre usted rechácelo girando el cuerpo, no lo toque
ni acaricie tratando de calmarlo ya que esto a su perro le reafirmaría
aún más el continuar con esta conducta, puede incluso levantar
una pierna para que su rodilla le impida al perro llegar hasta usted.
Como su lenguaje corporal es de rechazo y se está usted apoyando
en las órdenes con voz para indicarle que no es correcto lo que
hace (¡No, abajo!), puede dar ahora la orden de lo que sí
debe hacer: ¡Max, sentado!. Si lo hace a la primera vez que escucha
la orden recibirá de inmediato su premio. Recuerde que si se levanta,
se debe suspender la gratificación y le ordena de nuevo el sentado.
Poco a poco iremos cambiando el premio a base de comida
o juguetes por una caricia, de manera que al poco tiempo ya su perro obedezca
la orden y se sienta muy complacido por recibir un apapacho y unas palabras
de reconocimiento. Para hacer este cambio, cuando su perro ya conoce el
ejercicio no se le premiará cada vez que lo realice, puede espaciar
cada vez más e ir metiendo caricias en lugar de comida, esto de
manera aleatoria.
También es un problema muy común, le recuerdo que su perro
tiene un olfato privilegiado y un bote de basura destapado o quizá
con tapa pero a su alcance es una invitación formal para que se
aventure a investigar.
Aquí
lo primero es usar la lógica, si el mundo del perro es un mundo
de olores pues es obvio que un bote de basura le resulte por de más
atractivo. Cuando tenemos perro en casa debemos adelantarnos a pensar
lo que se le puede ocurrir a nuestra mascota. Un bote de basura que cierre
perfectamente será una buena inversión y si piensa en lo
que puede pasar, desde que se le haga un hábito escarbar el contenido
hasta, lógicamente comerse lo que allí encuentre y con esto
entiéndase huesos, plásticos, pañales, servilletas,
comida en descomposición, medicamentos caducados y todo lo que
usted se imagine; comprar un buen bote de basura será más
barato que una cirugía de emergencia para extraer del estómago
o intestino de su ejemplar cualquiera de estos trofeos o peor aún,
la muerte de nuestro amigo por algo que nosotros podíamos y debíamos
haber evitado.
Ya contando con un buen bote de basura, comenzamos con
las lecciones de lo que si se debe hacer y no se debe hacer. En el caso
de un cachorro, le recuerdo que cuando él llega a su casa, usted
es quien debe marcar lo que puede o no hacer. Con la palabra NO le estará
indicando cada vez que su perro haga algo incorrecto, así que cada
vez que se acerque al bote de basura lo que escuchará es : ¡No,
fuera!, o la orden que usted guste para indicarle que no debe acercarse.
Le recuerdo que su cachorro debe investigar el mundo
que le rodea como parte de sus etapas de desarrollo así que está
bien que lo haga pero supervisado por usted y limitándole lo que
está prohibido. A cambio de esto, su cachorro debe contar con cosas
que le resulten atractivas, juguetes, trenzas de hilo, las botellas de
plástico de agua vacías a ellos les resultan muy divertidas,
hay juguetes en forma de pelota, hueso, etc. que tienen huecos y se les
pueden poner dentro pedacitos de galleta, salchicha, un trocito de comida
de lata, de manera que se entretienen y lo que encuentran dentro para
comer es algo que no les dañará.
Si aún con nuestro flamante bote de basura con
tapa, su perro lo tiene al alcance, sobre todo cuando usted no está
presente, póngalo en un sitio donde el perro no pueda hacer de
las suyas, evitaremos con esto un accidente y sobre todo no estaremos
dejando que se le convierta en un hábito, porque su perro aprende,
rápidamente, que cuando usted está en casa ni siquiera voltea
al sitio donde está el bote, pero que…cuando está
solo es un excelente momento para atacar sin piedad todo lo que hay dentro
del recipiente.
Para
el perro que ya tiene el mal hábito de escarbar y sacar lo que
hay en la basura, vamos a intentar lo siguiente: Su bote estará
con tapa y se colocarán varias latas de refresco vacías
a las que previamente se les habrán colocado dentro piedras, tornillos,
algo sólido que haga ruido, la idea es hacer una sonaja de cada
lata, se deben tapar perfectamente los orificios de las latas con cinta
adhesiva y se anudarán con hilo nylon entre ellas dejando un espacio
de 15 – 20 cms. entre una y otra lata. La hilera de latas se coloca
sobre el bote dejando el hilo de manera que cuando el perro se pare sobre
la tapa para quitarla lo primero que viene hacia él son las latas.
La idea es que es el bote mismo quien le da la sorpresa de que no debe
acercarse, las latas no pesan, no lo van a lastimar pero el ruido que
producen al caer puede ser suficiente para que no quiera intentarlo de
nuevo.
Cuando le ponga esta “trampita” a su perro
hágalo un día que usted pueda regresar prácticamente
de inmediato para que pueda recoger las latas antes de que su perro se
sobreponga y quizá se atreva a investigarlas también, recuerde
que debemos adelantarnos a lo que a él se le puede ocurrir.
Una vez más los olores, la curiosidad de investigar, la presencia
de otro perro en la calle pueden hacer que su perro espere con ansía
loca para que en cuanto se abra la puerta que da a la calle él
salga corriendo. Las tristes experiencias de esto van desde el perro atropellado,
el que se perdió o incluso el que lastimó a alguien, ya
sea a otro perro o a una persona. Esto sin contar a los dueños
que también han estado a punto de ser atropellados tratando de
recuperar a su ejemplar o que resultaron con lastimaduras por caídas
o golpes en la persecución. En fin, un panorama nada alentador.
Desde cachorro acostumbre a su perro a salir con correa
y de manera ordenada. Esto es, le pone el collar y la correa a su perro,
le pide que se quede en quieto sentado en la puerta y deberá esperar
la orden de usted para salir a la calle. No lo deje que sea él
quien lo saca a usted. Trabaje con el perro a que usted abrirá
y cerrará varias veces la puerta sin que él pueda moverse,
debe quedarse quieto hasta a que reciba el comando específico para
iniciar la marcha y salir al lado de usted, recuerde que dejar que él
vaya por delante nuestro es cederle el control de la situación.
Lo mismo para regresar a casa, el perro espera en quieto
sentado, usted abre la puerta y da la orden para que entre junto con usted,
en ocasiones abrirá la puerta, entrara usted primero y después
le dará la orden para que él entre. El objetivo de esto
es recordarle al perro varias cosillas: La casa donde el perro vive es
de usted, las salidas están dirigidas y controladas por usted,
si se le marca correctamente la jerarquía que tenemos sobre él
es más fácil pensar que si él va a hacer algo que
no está permitido, como en el caso concreto de salirse corriendo,
al escuchar la orden de quien para él es el jefe del grupo, sea
más importante obedecer que escapar.
Lo que no se prohíbe, se permite. Para que su perro no decida que
tiene la posibilidad de trepar a la mesa y comerse lo que ahí encuentre
debemos dejar claro desde que llega a casa que no puede subir a las sillas,
reconozco que habemos personas (me incluyo) que permitimos que nuestros
perros se suban al sofá de la sala o a la cama pero es recomendable
no dejar que lo hagan en las sillas del comedor pues de la silla a la
mesa sólo hay un “saltito” y si además en la
mesa hay algo que despida un olor atractivo pues la probabilidad de caer
en el pecado es alta ¿verdad?.
Por supuesto que las personas que han decidido no permitir
que su perro se suba a ningún mueble de la casa tendrán
más probabilidades de éxito pero para aquellos que compartimos
ciertos muebles y espacios con nuestro perro reforcemos el que al comedor
no lo hagan, trabajaremos con la orden ¡No, bájate! o lo
que usted decida que sea su comando para ello. No le ponga trocitos de
comida en la orilla de la mesa para que sea el mismo perro quien los alcance.
Ahora que si su perro de nuevo, como en el caso del bote
de la basura, espera a que usted no esté en casa para subirse y
arrasar con lo que hay sobre la mesa, podemos utilizar nuestra hilera
de latas vengadoras. La idea de nuevo es que se lleve tal sorpresa que
no quiera repetir la experiencia.
Para
concluir le puedo decir por la experiencia, tanto con mis propios perros
como las historias que he escuchado de los dueños de muchos ejemplares
que hay situaciones que pueden llegar a convertirse en serios problemas
pero que muchos de ellos pueden tener solución cuando se previenen,
cuando se dan las condiciones necesarias para que nuestro perro no se
equivoque y haga un hábito no deseado de algo que repite sistemáticamente
cuando no hay nadie para corregirlo.
Nosotros somos los directamente responsables
de lo que haga nuestro perro aunque no estemos presentes, así que
trabajar con nuestro perro marcando límites, premiando actitudes
que queremos que se repitan y vigilar que cuando lo tengamos que dejar
solo se encuentre de tal manera que no pueda hacer cosas que lo pongan
en peligro a él o a terceras personas siempre será muy útil.
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