Desde el primer momento en que
deseemos adquirir un pequeño y adorable cachorro, debemos
tener en cuenta que un perro no es sólo una graciosa mascota
de ornato; un perro se convertirá en tu compañero
y formará parte de la familia por un promedio de 10 años
o un poco más, y como todo integrante de la familia, contará
con una personalidad y carácter distinto a cualquier otro
de su especie, más allá de los específicos
de cada raza, es decir, únicos y propios.
Esta personalidad se trae desde el nacimiento, por lo que es necesario
que sepamos leer el lenguaje corporal del cachorro, para poder conocer
como será cuando sea adulto. Sin embargo, existen otros factores
que determinarán su comportamiento futuro, ya que la personalidad,
junto con el tipo de socialización y las experiencias que
viva desde que es pequeño, incluyendo el tiempo que pase
con su madre y hermanos, son parte importante que definen su forma
de ser y de actuar.
Pero, comenzar por identificar la personalidad tanto de tu futuro
perro, como del que tienes hace algún tiempo es muy importante,
ya que en el primer caso nos ayuda a la elección del cachorro
de entre sus hermanos, y en el segundo, es necesario para poder
definir el tipo de entrenamiento que requiere.
Existen dos tipos distintivos de personalidad en los perros:
Seguro-Dominante e Inseguro-Sumiso, sin embargo es muy difícil
encontrar un ejemplar que sea totalmente dominante o totalmente
sumiso; en la mayoría de los casos, muestran ser una mezcla
de ambos en diferente grado, teniendo algunos mayor seguridad que
otros, y comportándose de una u otra manera según
las circunstancias.
1. EL PERRO SEGURO Y DOMINANTE:
Utiliza un lenguaje corporal
un tanto agresivo para imponer su presencia; mantiene el rabo
en alto, y tiende a mostrar los dientes y a ladrar en modo amenazante:
a) La Cabeza:
Levanta la cabeza y las orejas con seguridad, mirando fijamente,
en la mayoría de los casos gruñendo y/o enseñando
los dientes.
b) La Cola:
Se levanta con firmeza, y se mueve bruscamente o se mantiene
estática guardando la atención.
c) El Cuerpo:
Se acerca con el cuerpo erguido y las patas tensas, camina sin
titubeos. Este tipo de perro se resiste a las órdenes,
y aquellos que aún no han recibido el adiestramiento
adecuado pueden llegar a presentar las siguientes conductas:
Querer dormir en la cama junto a su propietario.
Forzar de forma exigente a que su dueño
lo acaricie.
Recibir a su dueño apoyando las
patas delanteras sobre éste.
No permitir la entrada de conocidos y
familiares.
Gruñir cerca del alimento y los
juguetes sin permitir que se acerquen a ellos.
Mostrarse agresivo con otros perros y/o
personas.
El tipo dominante se presenta en mayor grado
en machos que en hembras, y se trata de aquellos que al encontrarse
con otro perro se muestran alerta, seguros de si mismos, intentan
montar o ponerse por encima de su semejante, y rodean el cuello
del otro perro con el hocico abierto; así también
marcan su territorio raspando las patas traseras contra el suelo
después de defecar. Algunas hembras dominantes también
tienden a levantar la pata posterior hacia la parte delantera
de su cuerpo al orinar.
1.2 CÓMO EDUCARLO:
Desde el primer momento en que el cachorro
muestre rasgos de dominancia, es importante hacerle entender qué
lugar ocupa dentro de la familia, estableciendo un control total
sobre dónde se le permitirá que duerma, coma y juegue.
Debe tener un lugar propio para dormir, y no permitirle que suba
a la cama de su amo o de cualquier integrante de la familia. Así
también, el ser posesivo con sus juguetes es una actitud
que se tiene que corregir, regañándolo con voz profunda
y firme al decirle "NO. Antes de tomar el
juguete se debe llevar al perro lejos de él, y si esta
conducta se repite, el juguete le será retirado hasta que
el deseo de ser posesivo desaparezca; recuerda que tú determinas
con que juguetes se juega y por cuánto tiempo.
A la hora de comer y alrededor de su plato, un perro dominante
puede mostrarse agresivo con otros perros, personas, e incluso
con su dueño; si se trata de un cachorro, la situación
puede manejarse tocando su plato y el alimento mientras él
come, siendo también muy importante acariciarlo durante
ese momento.
Pero, cuando se trata de un perro adulto, las cosas son diferentes;
por ninguna razón se debe forzar la situación, siendo
recomendable darle de comer en un lugar apartado de otros animales
y personas (sobretodo niños), sin permitir contacto alguno
mientras el perro está comiendo, y retirando su plato inmediatamente
que haya terminado sin que se de cuenta. Por último, no
permitas que tu perro te exija ser acariciado mientras estás
ocupado, en este caso se le debe ignorar, o tumbar en el suelo
para que permanezca echado.
Es importante llevar una buena relación con un animal dominante,
ya que es la única forma en que puedes ejercer control
sobre él. El perro seguro de si mismo intentará
retar la autoridad, por eso, depende de ti marcar los límites
para que el comportamiento dentro de la casa y con otros animales
y personas sea el adecuado.
2. EL PERRO INSEGURO Y SUMISO:
Es aquél que se asusta
frente a animales y personas desconocidas que se le aproximen,
no mantiene contacto ocular, y evita enfrentamientos, por lo que
prefieren someterse ante otros perros.
a) La Cabeza:
Baja la cabeza y las orejas pegándolas al cráneo,
cierra el hocico y evita nuestra mirada manteniendo los ojos entrecerrados
o viendo hacia otra dirección.
b) La Cola:
Realiza con ella movimientos cortos y rápidos acompañados
algunas veces por el movimiento de todo su cuerpo; baja la cola
y la coloca entre sus patas traseras al ser llamado por su dueño,
o al encontrarse en una situación tensa.
c) El Cuerpo:
Se echa al suelo mostrando su panza y recogiendo sus patas. Algunos,
cuando están de pie, tienden a encorvarse al bajar la cabeza
y la cola. El perro sumiso acepta de mejor manera y más
rápidamente la autoridad de su amo, pero esto no quiere
decir que su adiestramiento sea mucho más fácil
que el de uno dominante, ya que para un perro inseguro, las órdenes
y los regaños impuestos bruscamente, representan situaciones
de alto estrés, que le causan miedo y le impiden aprender.
Este tipo de perro querrá ser siempre complaciente, pasando
la lengua por la cara de su amo, y elevando su mano con la cabeza
desde abajo para pedir caricias. Muestra respeto hacia otros perros,
dándoles golpes suaves con el hocico y lamiendo su cara
amistosamente.
2.1 CÓMO EDUCARLO:
Un perro sumiso necesita de un
adiestramiento lento con órdenes suaves que le permitan
sentirse seguro en compañía de su amo. Pareciera
que el ser inseguro lo hace perfectamente maleable a la educación,
pero no es así, pues en muchas ocasiones, esa inseguridad
le provoca miedo ante un elevado y firme tono de voz, lo cual
hace que no pueda concentrarse o le impide entender lo que sucede.
Los problemas de agresión, posesión y exigencia
no se presentarán en él, sin
embargo, si el cachorro no es socializado adecuadamente, podría
convertirse
en un adulto con conflictos para relacionarse con otros perros
y miedo
excesivo a la gente desconocida.
Pero, además de identificar si tu perro muestra mucha o
poca seguridad, también es importante conocer su disposición
al aprendizaje:
a) Distraído:
Muestra mayor interés en otros perros y personas del
entorno, sin prestar mucha atención a las órdenes
de su amo, conducta que se deriva de una incorrecta socialización
con las personas cuando era cachorro; por esta razón
se recomienda que el perro que se distrae con facilidad sea
educado por separado, en un ambiente con pocas personas y
animales
b) Cooperativo:
Muestra una curiosidad nata y afinidad con los humanos; son
los perros más fáciles de adiestrar, ya que
siempre están dispuestos a escuchar, explorar, y responder
a las órdenes.
De cualquier forma, el adiestramiento
de tu perro requerirá siempre de ayuda profesional, aunque
existen ciertas normas de conducta en el hogar que deben ser establecidas
por el dueño mismo.