Cuando nuestro perro llega a la vejez hay que estar
más atentos a cualquier cambio en su salud o en su comportamiento
para poder atenderlo mejor, recuerda que su organismo ya no funciona
como lo hacía antes y hay ciertos cuidados extras que debemos
brindarle.
Alimentación:
Debemos proporcionarle un alimento de muy fácil digestión
y con un menor número de calorías, debido a que su
intestino ya no trabaja tan bien como antes y su gasto de energía
tampoco es tan alto, también debemos, como en los cachorros,
dividir su ración para darles dos veces al día, pero
la cantidad adecuada a su peso para evitar un problema muy importante
y común en esta etapa: la obesidad, la cual es particularmente
dañina en animales con problemas cardíacos y de osteoartritis
además de que la obesidad disminuye la expectativa de vida.
Hay que evitar cambios repentinos en su dieta para no provocarles
diarreas mecánicas, es decir, que no asimilan los nuevos
ingredientes, lo mejor es hacerlo gradualmente por aproximadamente
una semana. Recordemos que también hay enfermedades que requieren
un manejo especial en su dieta como por ejemplo, la insuficiencia
renal.
No hay que restringirles el agua, pero es bueno observar la cantidad
que toman, pues tal vez tengan alguna enfermedad como la Insuficiencia
Renal o la Diabetes mellitus) en las cuales se produce un incremento
en el consumo de este líquido.
Ejercicio:
Este es un aspecto muy importante que tenemos que cuidar, ya que
no debemos irnos a los extremos, pues el ejercicio extenuante o
excesivo puede causarles fallas cardíacas o problemas en
las articulaciones y huesos. Es mejor una pequeña caminata
diaria, la cual asimismo ayudará a que orine y defeque regularmente,
ya que durante esta etapa ocurren con mucha frecuencia problemas
como el estreñimiento.
Arreglo:
Es importante que
bañes a tu perro una vez al mes y lo cepilles por lo menos
2 o 3 veces a la semana, esto lo hará sentirse mejor porque
él ya no puede mantenerse limpio por mucho tiempo, conjuntamente
con el cepillado podrás observar si tiene parásitos
externos (como pulgas o garrapatas) o algunas anormalidades en su
piel como abscesos, callosidades o incluso pequeñas tumoraciones,
y poderle dar el tratamiento necesario, además de que ayudarás
a que su pelo se vea brillante, recuerda que su piel durante esta
etapa se adelgaza y necesita más cuidados.
También es importante mantener una adecuada higiene bucal
para evitar el desagradable mal aliento y sobre todo que nuestro
perro no pierda piezas dentales a causa de la placa dental ocasionando
gingivitis por un mal cuidado.
Hay que recortar habitualmente sus uñas para evitar que se
lastimen los cojinetes de las patas por est
ar
demasiado largas pues al no tener el mismo desgaste que antes sufrían,
cuando realizaban más ejercicio, pueden estar muy largas
y enterrarse en los cojinetes.
Debemos cuidar que no tengan secreciones en los ojos o en la nariz
y limpiarlas al igual que sus oídos con la ayuda de un poco
de algodón y una solución especial de uso veterinario.
Si el perro padece de incontinencia hay que mantenerlo lo más
limpio posible, en algunos lugares se puede encontrar un “pañal”
para perros para ayudar a quienes padecen esto y evitar que se quede
húmedo porque podría crearle problemas de hongos en
la piel.
Vacunación:
Existe una disminución en la respuesta a las infecciones
por lo tanto es importante que continuemos con su calendario de
vacunación anual para prevenir algunas enfermedades.
No hay que olvidar las visitas regulares de revisión con
el médico veterinario ya que en esta etapa son de mayor importancia.
Si tu perro ya recibe un tratamiento por alguna enfermedad es necesario
que conozcas la forma en la cual hay que darle el medicamento y
la dosis adecuada lo cual te indicará el médico veterinario,
además de algún otro cuidado especial.
Entorno:
Como disminuye su nivel de actividad durante esta etapa, pasará
más tiemp
o
echado dormitando y es recomendable que lo haga en una cama confortable
y sobre todo hay que evitar las superficies duras como el pavimento
o el concreto, principalmente en las razas grandes, para prevenir
callosidades o laceraciones que después pudieran infectarse
y también que se lastimen las articulaciones.
Si tu perro tiene problemas con su visión, es conveniente
no cambiar su entorno, por ejemplo, los muebles de lugar, debido
a que el recodará donde se encuentra cada cosa y no tropezará
con ellas.
Estrés:
Debemos evitar en la medida de lo posible situaciones que le ocasionen
estrés, por ejemplo, cambios en su alimentación, en
su rutina, realizar demasiado ejercicio, cambios en su ambiente;
debido a que esto puede ocasionar que empeoren ciertas enfermedades
como la insuficiencia renal crónica y las enfermedades cardíac
as.
Además hay que comprender que ocurren muchos cambios de tipo
conductual y se encuentra más irritable.
Tu perro te ha dado muchas alegrías, así que ahora
es tiempo de recompensarlo dándole todos los cuidados que
ahora necesita para que está última etapa de su vida
sea tan placentera como las anteriores.
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