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M.V.Z. Bertha Molnar
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¿Alguna vez le ha pasado, que ve a una persona paseando con su perro tranquilamente sin correa y se ha preguntado…. Cómo lo hace? ¿Por que el  (o ella)

si

puede traer a su perro suelto? Yo me atrevería a decirle que esa persona ya logró crear

una correa invisible

…me explico:

Cuando usted llega con su perro y lo mete a su casa por primera vez, él entiende que lo está llevando al territorio que le pertenece a usted, cuando husmea por toda la casa y descubre que no hay comida a su alcance y que es de nuevo usted quien le proporciona un plato con alimento, pues para su perro el mensaje sería (o debería ser) muy claro: usted es el dueño de la comida y le está convidando a él.

Ya hemos comentado en repetidas ocasiones que el perro es un animal de grupo, sabe vivir en manada y cuando llega a nuestra casa deberá adaptarse a lo que será su nuevo grupo, ustedes, los miembros de la familia, y en caso de que sólo sean usted y su perro, pues de igual forma esa será su manada, manada de dos pero manada al fin.

El perro no vive en grupo porque se vean muy bonitos juntos (aunque si es cierto) pero el origen de esta unión está en una cuestión práctica, y ya lo hemos comentado también en artículos anteriores: estando juntos les resulta más fácil protegerse, defender un espacio que consideran su territorio, podrán obtener una presa para comer, etc., esto es, pensando en perros que viven libremente pero que funciona también para ese perro que usted compró y lo llevará a casa.

Podemos ponernos románticos y pensar que nuestro perro está junto a nosotros porque nos quiere mucho, yo soy la primera convencida de que nuestros perros pueden sentir afecto por nosotros pero la otra parte de la historia es que para el perro nosotros representamos o deberíamos repre sentar todas las cosas que el necesita para vivir.

Si le hemos dejado claro, de manera consistente, que vive en nuestros espacios, de los cuales podemos moverlo cuando queramos; que se come lo que nosotros proveemos y que él tiene acceso a su alimento después de que nosotros hemos comido, que simple y sencillamente usted es el  jefe y que a él esto le viene muy bien porque es un jefe muy justo, firme pero bondadoso, ¡vaya, hasta divertido! ¿Usted cree que  a su perro le interesaría perderlo de vista?... ¡ni loco!

Pensemos por ejemplo en personas que maltratan a sus perros y ellos, aún a pesar del maltrato, aún así los siguen, los obedecen; por supuesto que repudio esa idea pero a lo que me refiero es que si el perro es capaz de seguir a alguien que ha marcado su posición de líder con base en el maltrato y su mascota ha sido capaz de someterse (ni modo, ahí obtiene comida, un techo donde vivir, etc.) pues imagine lo que podemos lograr siendo un jefe equilibrado y firme.

 

A continuación le presento algunas ideas que pueden serle útiles para ir creando ese lazo, esa correa invisible entre usted y su perro para que, podamos ir dándole la libertad de caminar suelto pero controlado por usted:

? Desde que el cachorro llegue a su casa, trabaje con él para que entienda que ese lugar le pertenece a usted:

 

·Usted entra antes que él a la casa siempre.

* Aleatoriamente cuando el perro esté en una habitación o parte de la casa, ordénele que salga, espere unos momentos y luego, si así lo desea, déle la orden para entrar de nuevo.

* Si le permite dormir o subirse en los muebles o la cama, o incluso si duerme con usted, el perro deberá esperar la orden para poder subirse. Si cuando usted entra a su habitación él ya está sobre la cama, ordénele que se baje, acuéstese usted y luego permítale que  suba.

* Por la noche o por la mañana, al levantarse, no permita que el perro le haga reclamos para que se despierte.

* No permita que el perro compita por el espacio, ni mucho menos que le gruña si usted intenta hacerlo a un lado o bajarlo.

? Es muy conveniente que el plato con comida no esté siempre a disposición del perro, para que sepa que usted es el proveedor.

  • Que el perro vea cuando usted coma y no le dé comida en esos momentos, recuerde, primero comen los lideres.
  • Cuando usted haya terminado, llámelo, ordénele  que se esté quieto y déle el plato con la orden para que coma.
  • Si los horarios de la comida de usted no son los mismos para darle de comer a su perro, al momento de llamarlo para alimentarlo, cómase usted un pedacito de galleta, etc. sólo para darle al perro el mensaje de que usted ya ha comido y ahora puede hacerlo él.
  • No se quede cerca cuando él está comiendo, de esa manera se invertirían los papeles y ahora sería usted quien, a los ojos del perro, se  convierte en quien espera lo que él deje para poder comer.
  • Deje pasar unos minutos para que coma tranquilamente y retírele el plato vacío.

 

  • Cuando usted se acerque para levantar el plato, si aún tiene comida, llámelo por su nombre para que se retire de ahí, ya que si usted se acerca cuando el aún está comiendo, al tener que agacharse para recoger el plato, está presentado un lenguaje corporal de sumisión y el perro lo podría interpretar como que viene a solicitar que le permita tomar comida.

 

? Acostumbre a su perro a relacionar su nombre sólo con cosas positivas (paseos, caricias, comida, juegos, botanas) y para órdenes dadas por primera vez. Utilice una palabra específica para corregirlo: NO, Mal, etc. De esa manera, cuando el perro esté suelto  y usted lo llame por su nombre, no dudará en venir.

? Trabaje con su perro dentro de casa o en sitios cerrados para que usted pueda alejarse y llamarlo. Si no acude, al principio puede trabajar con algo que le guste mucho al perro (pedacitos de queso o de salchicha, trocitos de galleta para perro, su juguete favorito, etc.), motívelo con la voz, si es necesario agáchese un poco, al hacer esto, reducimos la tensión que puede presentar un perro chico o un cachorro. Es importante que sea el perro quien venga a usted, ya que si se desespera y va por el perro, él habrá descubierto que acudir cuando usted lo llama no es una orden que deba cumplirse.

? Enséñele a su perro órdenes básicas como: junto, quieto, ¡no!, abajo. De manera que pueda controlar a su perro cuando ya lo esta comenzando a dejar sin correa.

? Cuando el perro ya camina junto a usted y se ha marcado la jerarquía claramente con el manejo diario, cambie la correa por un cordel de nylon o del que se usa para las cortinas (es muy económico y lo encuentra en cualquier supermercado), utilice un par de metros. La idea es que este cordel no pesa, el perro siente que viene libre pero aún tenemos el control sobre él, de manera que si no acude al llamado, lo podemos hacer venir tirando suavemente de él.

? Cuando lo vaya a soltar, el perro debe estar relajado, tranquilo. Déle una orden específica para que sepa que lo va a soltar: libre, fuera, etc.

? Si va a trabajar con refuerzos de comida, lleve al perro sin que haya comido para que tenga mayor interés por los bocaditos (los cuales deben ser muy pequeños). Esos premios poco a poco deben irse suprimiendo y se cambiarán por una caricia o una palabra.

? No permita que el perro vaya más lejos de usted que una distancia de metro, metro y medio; llámelo, prémielo y vuelva a dejar que se aleje. Si el perro se sigue e intenta adelantarse, cambie de dirección (derecha, izquierda, media vuelta) pero no lo siga y llámelo continuamente con un tono de voz que lo motive a regresar. Poco a poco podrá ir aumentando la distancia para que el perro esté suelto.

 

? Si ya ha logrado dejar al perro suelto y tiene la posibilidad de que juegue con otros ejemplares, nunca se confíe y lo pierda de vista, puede iniciarse una carrera que haga que el perro esté fuera de control o un pleito que pudo detenerse cuando recién se iniciaba. El perro debe saber que usted lo sigue controlando.

?Aún cuando el perro esté jugando con otros perros sin problema, llámelo continuamente, haga que suspenda el juego unos segundos, que llegue hasta donde usted está, que permita que le tome del collar y lo vuelva a dejar en libertad. Este ejercicio es muy importante porque el perro aprende a suspender una actividad que está disfrutando al escuchar su llamado, aprende que debe ir hasta donde usted se encuentra y que debe permitir que lo sujete; con esto además evitamos que el perro se condicione a que cuando usted lo llama y quiere tomarlo del collar, el no se deja porque sabe que se acabo la diversión.

 

? Ocasionalmente utilice un motivador fuerte para el perro (pelota, frisbee, comida, clicker, etc.) de manera que reforcemos el acudido del perro al llamado. Después de un tiempo, el perro aprende que hay que regresar pero si se le atraviesa algo interesante (una pelota, un perro corriendo, etc.) puede ignorar la orden de llamado e ir a investigar lo que le pareció más atractivo en ese momento. Puede incluso darle un nombre específico al motivador para que el perro sepa que se trata de algo especial y que cuando usted dice, por ejemplo, ¡Ven, Max, pelota!!  o ¡Toma, Max, premio!, él sepa que es algo diferente y que le gusta mucho, tanto  como para que sea capaz de detenerse y regresar hacia usted.

 

Para terminar sólo le recomiendo que utilice su sentido común, los que vivimos en ciudades con mucho tráfico, ruido, etc. debemos tener cuidado de no provocar un accidente, a fin de cuentas traemos un ser vivo al lado y el, como cualquiera de nosotros es susceptible de errores, también puede ser que el perro viene ordenadamente en la calle pero alguna persona puede inquietarse, gritar, dejar caer algo; otro perro puede tener una reacción violenta, etc.  No exponga a su perro inútilmente, utilice su correa y cuando estén en un área segura, déle la orden, suéltelo y disfruten!!.

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