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Una de las consultas que nos hacen más frecuentemente los propietarios de perros de todas las edades, es acerca del problema que se presenta cuando hay que dejarlo solo en casa. Las historias que se escuchan pueden ser desde un lloriquear junto a la puerta hasta que regresa el dueño o bien, un concierto de ladridos a todo volumen que puede enloquecer a los vecinos, o incluso encontrar que nuestro perro en su estado ansioso ha destrozado muebles, alfombras, libros y todo lo que estuvo a su alcance.

Esta conducta recibe el nombre de ansiedad por separación. Se reportan casos más frecuentemente entre los perros viejos, probablemente debido a que, aunado al cariño y a la dependencia que se ha establecido con sus amos, se presentan cambios en la salud, audición, vista, etc. Las fobias que puede tener el animal llegan a acrecentar el problema de quedarse solo (miedo a los truenos, ruidos intensos, etc.), pero en la práctica vemos a perros de todas las edades que verdaderamente representan una preocupación para sus amos. Saben que su perro está sufriendo y ellos también la pasan mal.

Las manifestaciones de la ansiedad por separación, como mencioné anteriormente, son variadas, nuestro perro puede ladrar, lloriquear, aullar, rascar la puerta por donde nos vio salir; orinar y/o defecar (incluso aún cuando lo hayamos sacado al baño antes de irnos), romper, morder y masticar objetos; salivar, vomitar, excavar, deprimirse, no querer moverse de un sitio, no querer comer, automutilarse.

Es obvio que cualquiera de estas manifestaciones hace que los dueños del perro en cuestión se preocupen, tanto por el perro mismo, como por los problemas con vecinos y caseros y por supuesto, por el deterioro de las propiedades materiales que en ocasiones llegan a ser pérdidas significativas.

Cuando platico con las personas que atraviesan por esta situación, les trato de hacer ver la importancia de corregir el problema desde el fondo, ya que algunas personas optan por llevar al perro consigo, otras por hacer relevos con familiares para que el perro no se quede solo y hay quien incluso, contrata a alguien para que esté acompañando al perro. Les pongo el ejemplo de que quizá por amor a nuestro ejemplar podemos organizar vacaciones a sitios donde pueda acompañarnos o bien dejar de salir de paseo, ya no ir al cine, sacrificar una serie de actividades que se hacían fuera de casa con tal de que el perro no se angustie, pero ¿qué pasará el día en el que por fuerza se le tenga que dejar solo?, no sabemos si algún día requeriremos de ser hospitalizados o tendremos que estar en una boda, un velorio, un bautizo, en fin, situaciones en donde nos es imposible no acudir por cuestiones familiares o laborales, pero no podemos fallar.

La realidad es que nuestro perro nos ama, para él somos muy importantes pero es sano para ambas partes, que exista cierta independencia y que nuestra mascota aprenda a tolerar nuestras ausencias sin angustia. Qué bueno sería poder llamar a nuestro perro a la sala, pedirle que se sentara cómodamente y explicarle que en ocasiones le vamos a dejar solo, que no está castigado, ni le hemos dejado de querer pero que tenemos que realizar ciertas actividades fuera de casa, que no podemos llevarlo, pero que no se preocupe, que vamos a regresar.

Como esto de hablar con él y dejarlo claro de una vez y para siempre no es posible, lo que tenemos que hacer es "si estamos a tiempo" prevenirlo. Si desde que nuestro perro es pequeño y llega a casa, practicamos con él cosas como llevarlo a ejercitarse para que saque toda esa energía que lleva dentro, tendremos una buena posibilidad de que se quede tranquilo cuando tengamos que irnos y él deba permanecer en casa; estará relajado, quizá hasta cansado y nos esperará sin problema. Dejarle lo que pueda necesitar durante nuestra ausencia le facilita las cosas: juguetes y objetos con los que pueda entretenerse, su plato con agua limpia y fresca, una carnaza, un hueso de nylabone, en fin; recuerde que es un ser vivo y que como tal debe ser tratado.Puede ser que su perro tuviera una conducta normal y que de repente se manifieste esta ansiedad “¿qué pasó?, él no era así y ahora no podemos dejarlo solo”, comentan los dueños extrañados…pues bien, esa modificación en la conducta de su perro se puede deber a cosas tan sencillas como cambios de horarios en nuestras actividades, el regreso a clases o el inicio de un trabajo, un cambio de domicilio, cuando regresa de un periodo en una pensión. También puede ser que el dueño siga con sus mismos tiempos en casa pero ahora tenga otras actividades dentro del hogar que le impiden ponerle la misma atención que antes, como sería la llegada de un bebé o el inicio de una relación con otra persona viviendo con ustedes.

Busquemos en lo posible cómo calmar esa angustia. En el caso de la llegada del bebé a casa, es típico que no lo dejan acercarse a él y peor aún, si pueden lo sacan de los que eran sus espacios porque ahora “no es higiénico para el bebé”. Permítame ser la abogada de su perro: si está vacunado, desparasitado, limpio, cepillado y entra controlado por usted para que se vaya acostumbrando a los ruiditos y olores del nuevo miembro de la familia, más pronto todo volverá a la normalidad, es más, podemos irlo habituando a este cambio si desde días antes de que llegue el niño a casa, usted trae la ropa que utilizó el bebé en el hospital y antes de lavarla permite que su perro la huela, así, cuando llegue “el nuevo vecinito” será ya un olor conocido. Trate en lo posible, de mantener ese tiempo que dedicaba a pasear a su perro, juegue un rato con él, relájelo.

Para los otros motivos por los que su perro se manifiesta ansioso ante la separación, vaya estableciendo modificaciones en la relación con él; puede empezar por hacer que su mascota tolere que usted esté en una habitación y él en otra, periodos cortos de tiempo, los cuales pueden ir aumentando conforme él esté tranquilo, una caricia cuando se haya comportado aceptablemente le servirá para dejar más claro que hizo lo correcto.

No permita que su perro exija ser atendido, esas demandas de obtener lo que quiere y conseguirlo, hacen más probable que se presente una conducta ansiosa.

Como mencionamos al principio, ejercite a su ejemplar. Un animal cargado de energía, que se siente solo, puede volcar en ansiedad. Lo conveniente es que pase un periodo corto de tiempo entre que salió a ejercitarse y que usted lo abandona, de esa manera, lo deja que se tranquilice antes de su partida.
En animales jóvenes y vigorosos, el ejercitarlo varias veces al día puede resultar muy benéfico.

Dejar un radio o un televisor encendido puede ayudar a tranquilizarlo, al principio se deja diario, después de manera aleatoria (unos días sí y otros no) y es probable, que con el tiempo ya no sea necesario.
Proporcione a su mascota juguetes divertidos, ¿qué quiero decir con esto? Pelotas con bote irregular, juguetes de material sólido y seguro; incluso hay unas pelotas y juguetes que tienen espacios para colocar cosas como: pedacitos de salchicha, alimento de lata congelado, trocitos de galleta, etc. para que el perro vaya sacándolos poco a poco; a muchos perros les gustan las trenzas de hilo y las ruedas de latex. Es bueno también, esconder los juguetes y los bocadillos para que se entretenga buscándolos y por supuesto, disfrutará con ellos una vez que los encuentre.

Para algunos perros la solución a la ansiedad puede ser…otro perro. Entre ellos jugarán y harán cosas para distraerse. Pero deje esta opción como una de las últimas posibilidades para corregir el problema. Y un consejo, en caso de que ésta haya sido su decisión y ahora tenga dos ejemplares, acostúmbrelos a que también pueden separarse entre ellos, de manera que saque a uno u a otro a pasear sin que el que permanezca en casa ahora se ponga ansioso ¡por usted y por el otro perro! Un consejo más: cuando los deje solos, no les deje puestos los collares; he sabido de varios perros que jugando se les atora una manita o un colmillo en el collar del otro y al tratar de liberarse se llegan a lastimar seriamente o incluso a asfixiarse.

Entrene a su perro, ya que aunque pudiera parecer que nada tienen que ver la obediencia con la ansiedad del perro; si su perro conoce y obedece comandos como quieto sentado, o échate, esto hará que el perro esté controlado en el momento en que usted sale, tanto para dejar a su perro en una habitación y usted estar en otra como para ir aumentando el tiempo que permanece el perro solo y después para salir de casa.

Recuerde que su perro es un experto en leer el lenguaje corporal y a usted lo tiene más que identificado en sus movimientos y sabe cuándo va a salir. Usted puede subir y bajar 20 veces por toda la casa pero él sabe perfectamente cuando usted ya se va. ¿Por qué? Pues porque toma las llaves del auto, o el portafolio o se pone el saco. En fin, tiene muy claros cuáles son los movimientos que usted realiza para irse. Detéctelos y repítalos una y otra vez pero ¡sin salir de casa!. La idea de esto es desensibilizar a su perro, que esos movimientos que usted realiza ya no estén, invariablemente, ligados a su partida.

Ya que hemos logrado desensibilizar a nuestra mascota de esos detonadores de ansiedad, haremos salidas simuladas, esto es, saldremos brevemente, por unos segundos al principio y regresaremos antes de que se inicie la manifestación de ansiedad de nuestro amigo, poco a poco podremos alargar tiempos, pero hay algo muy importante, varíe continuamente los tiempos de manera que su perro no sepa cuando va a regresar.

Puede ser que se tenga que recurrir a terapia farmacológica, sobre todo al inicio de la modificación de la conducta. Hable con su Médico Veterinario para que sea él quien le medique para reducir la ansiedad.
Una última observación: el castigo y la aplicación de bozales lo que lograrán será aumentar la ansiedad. Entiendo que muchas veces los dueños ya están desesperados por los destrozos realizados durante su ausencia, pero castigándolo no sólo no van a lograr corregir, sino que van a acrecentar el problema.

Como se habrá dado cuenta, el tratamiento contra la ansiedad por separación es largo, lleno de detalles que hay que atender y no siempre vamos a obtener buenos resultados. Evítese y evítele a su perro tener que pasar por ese estado emocional. Mucho de lo que nuestro perro es o deja de ser, es obra nuestra. Somos nosotros los que creamos hábitos, buenos y malos, conductas correctas o equivocadas. Por la salud suya y de su perro, otórguense un poco de independencia entre ustedes.

 

 

Continuará.......

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